Espacio abierto en el que intento plasmar las distintas vertientes poéticas, hasta donde modestamente alcanzo, pasando del amor al trovo, de la prosa al soneto...
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Poco a poco vimos que cayó la tarde y la música siguió sonando queda disfrutando el roce de tu piel de seda observo atónito que mi cuerpo arde. Tu mirada clavada en mis pupilas quedaba en su camino remansada mientras tú, a mis hombros abrazada, mantenías mis ilusiones encendidas. La tarde poco a poco se marchaba llevándose la eterna sensación de que aquella piel que acariciaba ya no era la quimera, la ilusión que en mi mente, como lastre, anduvo anclada dejando herido mi maltrecho corazón. Pedro Vera Sánchez, Trinidad.