Me reconozco
en todos
mis errores,
de todos
me
responsabilizo
sin poder
evitar
la feliz sensación
que hoy me
proporcionan
sonrisas de
mis nietos
miradas de
mi madre
que ahora,
octogenaria,
acompaña mi
vida.
Y así, esos
errores,
los hago
llevaderos
los días que
me queden.
Pedro Vera
Sánchez, Trinidad.