A estas horas,
aún te estarás acomodando
en lucha con la implacable mañana.
Pero los días son así
y la felicidad se obtiene
cuando,
tras vencer el hastío inicial,
ves colarse un rayo de sol
a través de la ventana.
Para llegar a tu estancia,
el sol, ha tenido previamente
que herir la superficie del cristal
y tú,
no has escuchado su grito.
Pedro Vera Sánchez, Trinidad.