domingo, 28 de julio de 2013

Anclada en mis pupilas.

Cuando la palabra amor se aloja
en la fragilidad del papel

nace predestinada a ser promesa rota

abocada a un  futuro efímero.



Aún así, me encanta verte

cuando desnudas tu sonrisa

y muestras, perfectamente alineadas,

tus almenas de marfil.



Al menos en ese momento

has reído, has vivido

y, por un instante,

me has hecho partícipe.



La papelera todo lo traga

                        (sin pudor)

pero la vida continúa,

como tu sonrisa…



anclada en mis pupilas.

Pedro Vera Sánchez, Trinidad

viernes, 26 de julio de 2013

El sonido del silencio

Desde que asomé al balcón
abierto a las cordilleras
que dan la forma a tu pecho,
noto esa inmensa aorta
que, con mil impulsos,
irriga mi corazón dividido.

Fue la perfecta visión
(tan genuina y eterna)
de tu cuerpo estilizado,
catarata de blanca espuma
que me fundió en tus brazos
de tintes multicolores
abrazado a tus cabellos.

...

Me callaste con un beso,
con un beso apasionado
bañado en nieve fundida
exhalada de tus poros
de mujer enamorada.

Y disfruté del sonido
de todos nuestros silencios.

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

miércoles, 24 de julio de 2013

Jo no tinc res que oferir

Sabiendo que tu obra es dilatada
Audaz y descarado me presento,
Liviano de equipaje y tan contento,
Viniendo de una región olvidada.
Amigos que a Salvador veneráis
Decid a voz en grito qué os parezco,
Orate que tal honra no merezco,
Recibís y doblemente agasajáis.
El arte y la oratoria en mi no habitan
Sé valorar cuán poco represento
Perdón por mi osadía os reclamo.
Rabel en el que tres cuerdas palpitan
Imploro que entendáis mi sentimiento
Ufano siempre voy con lo que amo.

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.



viernes, 19 de julio de 2013

¡Pobres campesinos!

No fue decisión mía

ni el cómo ni el cuándo

ni el dónde nacer.



Pero me siento orgulloso

de ver la luz primera

rodeado de campesinos

con sus pantalones remendados,

sus abarcas embarradas

y sus rostros surcados

de sol y miseria.



No fue decisión mía

pero, mirando hacia atrás,

cada día me siento más orgulloso

de ver que mis raíces

están en la tierra, en el campo

y es la madre Naturaleza

mi propia madre.



Y aunque, esos mismos campesinos

vivan y se consuman día tras día

en las mismas miserias,

me siento orgulloso de ellos.



Gracias a su trabajo,

sus penas y sus miserias

la vida continúa y los trepas,

vampiros y otras castas doradas

sobreviven esquilmando

el fruto del sudor de su frente.



De ese tema hablaré en otra ocasión

pues no creo que su mal tenga remedio.



Y si lo tiene…

¿a quién corresponde darle solución.



¡Pobres campesinos

de mísero futuro asegurado!



Pedro Vera Sánchez, Trinidad

martes, 16 de julio de 2013

¡Música, maestro!

A lo largo de mi vida, siempre me ha importado menos el dormir que el soñar. De hecho, he soñado muchísimo más de lo que he dormido y en ello continúo. Es una constante en mi vida y en mi pobre obra.

También es cierto que otrora, los ritmos, en mi quehacer diario, se movían entre semifusas y corcheas y ahora transito más el territorio de las redondas y las blancas, con alguna esporádica intrusión en la parcela de las negras y cuido más mis movimientos.

Lo que antaño fueran “allegros vivaces” van tomando matices de “andante moderato salpicados de adagios” y he pasado de la polca y el pasodoble,  a los boleros y las baladas.

Por cierto, y como aclaración, en el tema de las baladas… ¡Cuánto borrego anda suelto!

¡Música, maestro!

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.