jueves, 13 de octubre de 2011

La paloma.

Vuela la paloma
sobre el olivar.

Se marcharon los pichones,
no los ha vuelto a encontrar.

Ahora, con vuelo cansino,
no tiene dónde anidar,
no encuentra el árbol frondoso
que tuvo por palomar.

Pero la paloma vuela
sobre el olivar.

Y va cayendo la tarde
mientras vuela la paloma
con rumbo desconcertado
siguiendo al sol tras la loma.

Vuela la paloma
sobre el olivar.

Se marcharon los pichones,
no los ha vuelto a encontrar.

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

miércoles, 12 de octubre de 2011

A estas horas...

A estas horas
mi cama se vuelve fría,
se hace enorme.

A estas horas,
la ausencia de tu compañía
queda manifiesta.

A estas horas,
también te echo de menos,
como cada mañana,
como cada tarde.

A estas horas,
y a todas,
la ausencia de tus caricias
queda patente
y tu voz,
tan dulce y delicada,
ronda mis oídos
como el eco lejano
de las campanas de la torre
durante nuestro paseo
de cada noche.

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

lunes, 10 de octubre de 2011

Mañana mira la luna...

Mañana mira la luna
justo a la puesta de sol
e intenta charlar con ella
que allí estaremos los dos.

Dile que muestre caminos
para guiar nuestros pasos
pues las ramas de los pinos
pondrán de adorno sus lazos.

Dile que esperas mis besos
para la sed de tu boca.

Dile que vivo impaciente.

Dile que añoro tu risa
y abrazar tu pecho ardiente.

(Es hora de soñar. Rumorvisual, 2011)

domingo, 9 de octubre de 2011

La noche nos llega.

La noche nos llega
como regalo a la mente,
para disfrute de los recuerdos
del día pasado.

La mañana,
envuelta en su frescor,
nos invita a soñar
llenando nuestros corazones
de horas para la esperanza.

Y el ajetreo,
la vida,
la esperanza...
todo se aprecia
en las ramas de los árboles
brotando de los picos de los pájaros.

Mientras,
las invernales hojas
bailan en su lecho de tierra
movidas por el aire de tu ausencia,
que me abarca por completo.
(Es hora de soñar. Rumorvisual, 2011)

martes, 4 de octubre de 2011

A Toya.


Soneto en acróstico
(Oda a Toya)

Valquiria de estas tierras que visito
Icono y referente de dulzura
Cadencia y elegancia es tu figura
Tratarte es deleitarme en lo exquisito.
Oráculo en el que me permito
Radicar unos días sin premura
Invistiendo esa hazaña de locura
Aún sabiendo que aquí todo es finito.
Pábilo candente es tu mirada
Estela que ilumina mi poesía
¡Lamento que se pierda en un momento!
Arroyo cristalino en la alborada
Yerba fresca, maná y ambrosía
Oda excelsa que calma mi tormento.

            (Trinidad)