martes, 29 de octubre de 2013

A lo lejos...



A lo lejos, la oscuridad,

que había escondido sus ojos

en la nube traicionera,

nos bañaba.


Al estruendo del galope,

de susto corrió la nube

dejando el cielo estrellado.


Fue entonces cuando tú,

con tu brillo fugaz,

iluminaste mi cara.

       (Trinidad)

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