sábado, 19 de mayo de 2012

A lo lejos...


A lo lejos, la oscuridad,
que había escondido sus ojos
en la nube traicionera,
nos bañaba.

Al estruendo del galope,
mostrando cara de susto,
corrió la nube
dejando el cielo estrellado.

Fue entonces cuando tú,
con tu brillo fugaz,
iluminaste mi cara.


Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

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