jueves, 12 de septiembre de 2013

Tu pubis...

Tu pubis sediento 
me incita, retorcido de amores

tan intensos como el calor

de tu mirada abrasadora.



¡Cuánto sentir! 

¡Cuánta fantasía erótica!



La corriente de tus caricias

me estremece

(me turba)

y la seda de tus manos

hace tambalear

los cimientos de mi cuerpo,

como la marea,

con sus ímpetus desatados,

y siento el palpitar de mi vientre

cuando suspiras junto a mí

(jadeante).



Es lento el tránsito,

es tierno y, aún así,

desfallezco

(desvalido)

por la enormidad de tu cuerpo...



Sufre,

sufre y no digas nada, amor.



Amor, calla.


No digas nada.

            (Trinidad)




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