jueves, 3 de marzo de 2011

Cuarto creciente (O disfrutar junto al mar)

Luna, prendida al cielo,
partida en dos mitades.
Mantecado navideño
cogido, con pespuntes, al aire.
Luna, media luna solitaria
que a las estrellas espantas.
No cantes tu soledad, ni llores,
que estás bella.
Suelta tus cabellos a la ingravidez
y danza contenta, Luna.
Media luna en la noche serena
cuando en el mar te bañas
y del mar te burlas
sin dejarte acariciar.
¡No mientas al marinero que no te puede pescar!
Ese lunar que te acompaña en los primeros pasos
al ver que su brillo ciegas, se oculta
te deja sola, Luna
Soberana del plantel nocturno.
Borrón en el mar de puntos,
que ha puesto adrede el artista
en medio de su paleta.
Yo, desde allí, entre el susurro lejano de las olas,
al borde de la rivera te miraba, Luna,
media luna, sin dejar de enamorar los instantes
que entre tímidas nubes aflorabas.
Torre, torre de Cope.
¡Álzame, súbeme allá arriba
que quiero estar con la Luna!
Tú, torre, que tanto la has disfrutado,
déjame allí, con la Luna media luna.
Tú rezumas de sus baños
de primavera y otoño.
Tú, que cada noche te confiesas
a la Luna, media luna
y le cuentas mil historias ya pasadas,
dile que yo muero
cada mes en luna nueva
para volver a nacer
cuando diviso la Luna, media luna.
Dile a la Luna, media luna,
que son dos alas mis sueños
para llevarme a la Luna.

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

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