jueves, 3 de marzo de 2011

SENSACION

Déjame esta noche tatuar con mis versos tu piel.
Hoy eras elegía, ahora hermosa oda.
Tu cara, antes endecha que el óbito mostraba
desprendida de un Guernica en blanco y negro
muestra ahora su risueño Arco Iris.
Ese manto de seda que te cubre
sigue ahogando el aroma del jazmín.
Lleva tu cuerpo marcada
la envidia de los pintores
que lanzan la paleta al lienzo
que lo hieren con su desilusión
al saberse perdedores de su Musa.
Y ese corazón hacedor de susurros,
coronado de blancas almenas
en el que tantas veces pequé.
Déjame niña,
déjame tatuar con mis versos tu piel.
Que no necesita adornos, que lo sé.
¡Pero... déjame!

Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

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