martes, 18 de enero de 2011

A estas horas...


A estas horas,
mi cama se vuelve fría,
se hace enorme.

A estas horas,
añoro tu palabra,
como cada mañana,
como cada tarde.

A estas horas,
y a todas,
la ausencia de tus caricias
se hace patente
y tu voz,
tan dulce y delicada,
ronda mis oídos
como el eco de las campanas
de cualquier iglesia
durante un paseo nocturno.



Pedro Vera Sánchez, Trinidad.

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