jueves, 27 de enero de 2011

A veces encuentras un alma necesitada de una palabra amable, a veces los ánimos se arrastran cual sierpes escurridizas. Entonces aparece la mano amiga que te anima a continuar vivo.

Al apuntar la mañana,
si te sorprende despierta,
si eres capaz de oler
el frescor de la escarcha
sobre la hierba tierna,
si eres capaz de ver
el sol sin ser cegada,
si eres capaz de ser tú,
vivirás feliz el resto del día.

Cuando te llegue la noche
cierra los ojos.

Las impresiones de tan hermoso día
acompañarán tus sueños
y harás de la felicidad
fiel compañera de viaje
en esta ajetreada vida.

Si el amanecer
te sorprende despierta,
la llegada de la noche,
aún con los ojos cerrados,
te recordará el olor de la escarcha
y te hallará reclinada
con el corazón henchido.

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